Sucursales Conectadas: Asientos entre bodegas sin dolor
Una de las operaciones más difíciles de registrar bien en contabilidad es la transferencia de productos o dinero entre sucursales. Lo hacés rápido porque la tienda necesita stock, y en contabilidad lo anotás después, mal o nunca.
¿Qué pasa cuando una transferencia no queda registrada?
- La bodega principal dice que envió 100 unidades
- La sucursal dice que recibió 95 y las vendió todas
- Cuando hacés el inventario, faltan 5. Nadie sabe qué pasó.
- El asiento contable que debería reflejar esa salida existe en papel pero no en el sistema
Lo que un sistema integrado hace bien
Cada transferencia genera dos movimientos: una salida en la bodega de origen y una entrada en la bodega de destino. Ambas se registran automáticamente, con fecha, autorización, nota y usuario.
Y lo más importante: si la transferencia implica costo adicional (flete, embalaje, impuestos de traslado), ese costo se asocia al producto que se movió en lugar de quedar como un gasto genérico sin dueño.
¿Por qué eso importa?
Porque cuando calculás rentabilidad por sucursal, necesitás que los costos reales de cada operación estén asignados correctamente. Si movés mercadería más barata desde otra sucursal para liquidar un pedido, el margen de esa venta depende de que esa mercadería se cargue realmente a esta sucursal.
Las transferencias son operaciones normales. El error es tratarlas como algo informal.
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