De Excel al SAT: Ya no hay excusa para no estar al día
Excel es una herramienta increíble. Pero cuando se convierte en el contador de tu empresa, estás confiando en filas de celdas que se desconfiguran, se borran y se modifican sin historial.
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Excel es una herramienta increíble. Pero cuando se convierte en el contador de tu empresa, estás confiando en filas de celdas que se desconfiguran, se borran y se modifican sin historial.
Negocios que funcionan bien por dentro venden más y tienen menos pérdidas. Pero muchos empresarios no se dan cuenta de que el desorden administrativo cuesta en formas que no aparecen en el estado de cuenta.
Un inventario que no habla con facturación, una planilla que no habla con contaduría, unas ventas que no hablan con bancos. Ese es el negocio tradicional, donde cada área tiene sus hojas de cálculo y nadie sabe realmente qué pasa en el otro lado.
Muchos negocios excelentes en ventas son malos en cobranza. Venden a crédito porque el mercado lo exige, pero después no tienen un sistema que les diga quién debe, cuánto y desde cuándo.
Cuando no hay control de cuentas por pagar, las empresas se convierten en secuencias de sorpresas. Un proveedor llama cobrando una factura que vos creías que ya estaba saldada. Otro deja de traer mercadería porque llevás tres entregas sin pagarle y nadie se dio cuenta.
El contador pide el extracto bancario. Comparan línea por línea. Un cheque no cuadra, un depósito no aparece, una comisión cobrada no se anotó. Se pasan horas buscando qué movimiento falta y el cuadre sigue sin dar.
Si le preguntás a una empresa cuánto vale su inventario, te sacan un reporte. Si le preguntás cuánto vale su vehículo flotilla, su mobiliario o sus máquinas, te responden "compramos eso hace tres años, ya no tenemos los papeles en el sistema".
Te pide un préstamo. Le conocés la cara, sabés que es buena gente y le das el dinero de palabra. Pasan los meses, no hay registro del monto, no hay cuotas claras y cuando él se va, no sabés si le descontaste todo o le quedan.
El dueño de un negocio controla las ventas. Más o menos controla la compra. Pero rara vez tiene claro cuánto sale realmente entre salarios, insumos, servicios, mantenimiento y esos gastos que se pagan en efectivo sin factura.
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